lunes, 30 de noviembre de 2015

3500 personas


Pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe.


Mario Benedetti


Hace un par de días hubo un atentado en Nigeria. No hay otra manera de comenzar esta entrada, de verdad. Ha habido un atentado en Nigeria y ha habido muertes.

No ha sido un atentado cualquiera, ya que ha sido uno de esos que nos tiene asustados en nuestras casas. Se asemeja mucho a lo que nos horrorizó hace un par de semanas a unos kilómetros, al norte de nuestra frontera.

Un terrorista suicida (todo apunta, según el abc, que pertenecía al grupo fundamentalista islámico suní Boko Haram) se ha inmolado en una procesión de fieles musulmanes de la rama Chií.
Esta lucha que tiene Boko Haram con el Gobierno nigeriano ya se ha cobrado más de 3.500 vidas en lo que va de año y oigo poco sobre esto. 3.500... tres mil quinientas vidas.
No sé cómo decirlo de tal manera que la gente asuma de verdad lo que esto significa. 3.500 padres, hijos, hermanos y amigos.

Tres mil qui nien tas per so nas.

De lo que me he dado cuenta es que no nos parecen muchos. No se nos revuelve el estómago cuando pensamos en eso y supongo que es normal ¿no?
Es normal que si no conocemos a alguien, no nos importe mucho su vida. Y si encima están lejos, menos aún. Y aunque suelo utilizar el sarcasmo, esta vez lo digo totalmente en serio. Es algo completamente normal. Pero eso no quita el hecho de que debería ser algo inhumano.

Lo que creo que no razonamos es que una sola muerte es ya un mundo derrumbado. El mundo de mínimo una persona ya que, aunque para nosotros no es nadie, para alguien lo era todo.

Y no, lamentablemente ahí no se queda la cosa. 17 de Noviembre: 32 muertos y 80 heridos según El Mundo en un mercado en Yola, una ciudad nigeriana.
Y siguen sin quedarse ahí las locuras. Si vamos yendo hacia atrás en el tiempo, podemos ver innumerables ejemplos de esta terrible situación que se está viviendo en esa gran zona apartada del mundo y ¿por qué no nos enteramos?
Sí, yo sé que son los medios de comunicación. Siempre han conseguido que demos prioridad a lo que ellos consideraban importante dejando a un lado el sufrimiento y las injusticias que son el pan de cada día de miles de personas más allá de las fronteras que separan lo que es importante de lo que no.
Y vale, lo entiendo. Pero ¿por qué no nos molesta? ¿por qué asistimos impasibles a este espectáculo de marionetas que bailan al son de lo que queremos escuchar para poder vivir en paz en nuestra burbuja?... Si en verdad sabemos que nos informan de lo que quieren y no de lo que pedimos.

De esta manera me he dado cuenta de que hasta controlan lo que nos indigna. Saben cómo informarnos para que levantemos el dedo (pero no el puño) contra x cosas y aún así nos creemos dueños de nuestras mentes.

Han muerto 3.500 personas por una lucha que, la mayoría, no combatía, pero apenas se sabe nada hasta que no quieren que lo sepamos.
Yo no quiero esperar a un empacho de muertes, dolor y desesperación en el telediario para poder levantar el puño contra las injusticias que deberían revolver al mundo entero.


La cuestión es: ¿y tú?

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